Sueldo, Mario Marturet, Babin y un troso de Historia de la DC

UNA ANÉCDOTA (nada simple) PARA CONOCIMIENTO GENERAL

ESPECIALMENTE DE LOS DEMOCRATAS CRISTIANOS

 

 

 

          El miércoles 19/03/08 en el programa “a dos voces” por TN , el periodista Gustavo Silvestri presentó un “documental” sobre crímenes cometidos por las “Tres A”  (1974/75) comandadas por López Rega al amparo del gobierno de la Presidenta María Estela Martínez de Perón, “Isabelita”.

 

          En un pasaje, la película muestra una lista, escrita a mano, de apellidos de personas a asesinar: Ortega Peña;  Mugica (el cura);  Frondizi (Silvio); Troxler y algunos más.  Al medio del listado  figura Sueldo ¡ Sí, Horacio!.  La mayoría de quienes figuraban en dicha lista fueron cobardemente asesinados por la organización criminal.  Horacio Sueldo se salvó  ¿Por qué y cómo?  Aquí lo relato, con muy escaso margen de error, muy especialmente para los Demócratas Cristianos que no conocen éste dramático episodio de la historia del P.D.C..

 

          Aunque estábamos en un “gobierno constitucional” y los Partidos Políticos funcionaban legalmente, era tal el clima de terror colectivo que vivíamos en el país, que se realizaban reuniones políticas ocultas, en la clandestinidad.

 

  La Democracia Cristiana estaba dividida en dos Partidos, legalizados ambos.  El Partido Popular Cristiano (P.P.C.) integrante del FREJULI y el Partido Revolucionario Cristiano (P.R.C.) que había integrado la Alianza Popular con el Partido Intransigente.

 

          Sueldo, diputado Nacional, presidía el P.R.C..  Estimo que,  por presiones internas, se decide realizar una reunión secreta, “clandestina”, en la ciudad de Mercedes Pcia. de Buenos Aires.

 

           Sueldo vivía cuidando sus movimientos, cambiando su rutina alejado de su hogar en protección de su propia familia.  El miedo, el terror, se apoderó no sólo de sus íntimos sino también de sus más allegados políticos.  Así incluso, algunos “dirigentes” del Partido, llegaron a manifestar sus críticas al trabajo político de Horacio pues “por su culpa corren peligro también nuestras propias vidas”.  Inaudito pero real.

 

          Dominada por ese clima, se realizó la reunión de Mercedes, que trató además muchos otros temas candentes sobre la política del P.R.C. y la situación nacional.  Al tratarse el tema de las amenazas a la vida del Presidente del Partido, la tensión llegó a un alto grado, difícil de explicar e imposible de relatar entonces, mucha más ahora después de tres largas décadas de aquellos terribles acontecimientos.

 

         Se aprueba una moción de que “Sueldo se vaya del país”.  Su desaparición traerá tranquilidad a sus íntimos y a sus allegados políticos.  Se propicia una colecta dineraria para reforzar su siempre magro bolsillo.  Aquí se “ayudará” a su familia.  Horacio Sueldo, resiste esa decisión partidaria pero, disciplinado militante, una vez más, da el ejemplo y la acepta.  La representación del Distrito Corrientes, se opuso a la moción aprobada exponiendo en el debate, argumentos políticos y humanos para respaldar la posición de que “ Sueldo no se vaya del país”, coincidiendo en ello por supuesto, con muchos otros representantes partidarios.  Pero son minoría y pierden la votación.  Se pasa a cuarto intermedio para el día siguiente.  Nuestra delegación, estaba integrada por Edmundo “Pinky” Rolón Soto, Julio Teófilo Babín (Presidente P.R.C. Ctes.) y quien esto escribe.

 

          Esa noche, conversando sobre el disparate aprobado y resistiendo al mismo, Julio Babín propone ofrecerle a Sueldo la cobertura de su vida.  Para ello ofrece la casa que los hermanos Babín tienen en Itatí, una estanzuela denominada “La Unión” a unos 10 Km. del pueblo.  Se le da a Horacio toda la garantía sobre su vida, estará incomodo pero la salvará, alejado de la criminalidad oficial imperante.   Al reiniciarse la reunión, al otro día, Julio pide reabrir el punto ya cerrado y hace la propuesta.  Consultado Horacio, acepta venir a Corrientes por un tiempo, hasta que pase el mayor pico de peligro.  La Asamblea del P.R.C. modifica la decisión del día anterior y decide que, en esas condiciones, Sueldo se quede en el país.

 

          A los pocos días, Ssueldo viene a Corrientes en auto.  Lo acompañan al menos, dos amigos militantes de entonces que si estimo no recordar mal, eran Roberto Caldo y José Milesi.  Babín vivía con su familia por Avda. 3 de abril al 600 y allí lo recibimos con Pocho Silveira, Cristina Benítez y algún otro amigo que no recuerdo.  Llegaron con mucho nerviosismo pero luego de un rato se fueron tranquilizando.  El clima aquí no era el mismo de Buenos Aires.  Después de un par de horas, los acompañantes de Horacio se volvieron y él se  quedaba seguro en la casa de un amigo.

 

          A la tarde, Julio Babín lo lleva y lo instala en la ranchada de “La Unión” en el Paraje Yacareí  Depto. de Itatí.  Allí estaba seguro acompañado del personal,  con Pedro Bianchi y su familia, que le brindaban poco pero todo lo que tenían.  La tranquilidad y el sosiego lo fueron ganando a Horacio, también por saber que su familia conocía su seguridad personal.  Seguramente también, muchas veces, lo ganó el aburrimiento.  Escribió algo dedicado a la Virgen de Itatí ya que desde donde estaba veía la cúpula de la Basílica que está en le pueblo.  Se quedó varios días, cercano a un mes.

 

            Las cosas cambiaron en la Argentina, no para bien sino para peor, pero la mira ya no apuntaba a Horacio Jorge Sueldo quien vive felizmente y gracias a Dios.  Su vida es un ejemplo de un político distinto, honesto, estudioso, sabio y por eso mismo,  muchas veces incomprendido.

 

          Escribo esto, motivado por el documental televisivo y porque creo, es un pantallazo en la vida del Partido Demócrata Cristiano que merece ser conocido.  También lleva implícito un homenaje a dos grandes dirigentes del P.D.C. de Corrientes:  Edmundo Rolón  Soto y Julio Teófilo Babín.

 

 

 

Corrientes,  abril de 2008

 

 

 

                                                                                                              Mario  A.  Marturet

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Comentarios

Que lindo !!! Y que hombres !!!


Me alegró recordar la anecdota y lo bien que hace Mario en escribirla.


Ojalá lo siga haciendo , con otras muchas poarecidas en coraje y valentía, como los muchos testimonios que en ese sentido dió en vida el Rodolfo Amado (Poloncho) Ojeda.


Felicitaciones don Mario, que sin dudas debe tener otras muchas, en las que EL personalmente haya sido el protagonista, y que por modestia ,no lo quiere hacer.


Cada día estoy mas orgulloso de ser Demócrata Cristiano

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