ampliar el beneficio de la Asignación Familiar (2010)

Saludo con beneplácito la iniciativa de la Sra. Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner por la decisión de ampliar el beneficio de la Asignación Familiar por hijo a las embarazadas desde el tercer mes de gestación.

En un país con los niveles de  desocupación que heredamos del desguace del estado, la alta mortalidad materno infantil (que todavía está lejos de lo esperable en nuestras provincias del NEA), una tasa de crecimiento demográfico aún menor de lo necesario para mantener la producción de riquezas  y evitar el envejecimiento poblacional; con los efectos muy presentes de la cultura machista y la desigualdad de derechos que sigue sumiendo a nuestras mujeres en el sometimiento, la soledad y las expone al maltrato, a la precariedad laboral y a formas cotidianas de trabajo esclavo apenas disimuladas bajo la apariencia de “empleo domestico”. Cuando aún mantenemos condiciones de servidumbre en el trato con quienes “trabajan” en tareas domesticas. Con un debate abierto en cuanto a la conveniencia de una despenalización del aborto, debido a los estragos que causa el aborto clandestino en las mujeres de más bajos recursos.  Sin dudas esta iniciativa,  tendrá por varias vertientes,  efectos altamente positivos por si misma.

En primer lugar, al garantizar un mínimo acceso al consumo. Es impensable creer que ninguna mujer (que no esté sumida en condiciones de vida infrahumanas) se arriesgue a sumar un hijo solo por este beneficio, en cambio ninguna mujer en condiciones de gravidez se arriesgará a recibir el trato de servidumbre y trabajar embarazada por un sueldo menor a este beneficio, con lo cual podemos presuponer que quienes se quejan del beneficio acostumbran a tener este tipo de empleo esclavo.

Desde el punto de vista de las nuevas tendencias en el financiamiento de la salud, ya hemos probado con el Plan Nacer, que los beneficios económicos no llegaron nunca a los efectores del primer nivel de atención (pediatras, ginecólogas, agentes sanitarios) sino que alimentaron la macroestructura del estado provincial con fastuosos negocios para unos pocos efectores privilegiados. En cambio la obligatoriedad del control de salud por parte del ANSES para acceder a una fracción de la Asignación Universal por Hijo, superó ampliamente la capacidad de los Centros de Atención Primaria que se vieron incapaces de reformular su actividad para aprovechar el contacto y trabajar sobre “población sana” (un objetivo que todos los programas de APS reclaman y que las provincias no supieron canalizar). De esta manera, el incentivo a los controles de salud por parte de las embarazadas al ser directamente orientadas  a las beneficiarias suponemos que tendrá un mayor impacto que las estrategias anteriores.

Será nuevamente un desafío para las provincias, que reciben del Estado Nacional el financiamiento necesario para la atención de las embarazadas a través del Plan Nacer, que del mismo reciben la mitad de los recursos humanos del Primer Nivel de Atención a través del Programa de Médicos Comunitarios y la porción mas significativa de los insumos de Atención Primaria a través del Programa Remediar, el organizar estos recursos de la mejor manera, para que los “controles de salud” no pasen a ser una mera formalidad sino que sean la “oportunidad” del contacto con la población sana que antes había que salir a buscar en las casas y que ahora inunda las salas de espera de los Centros de Salud.

Ningún subsidio ni asignación podrá devolverles a nuestros hermanos mas necesitados la dignidad que solo el trabajo otorga, pero no podemos dejar de aplaudir iniciativas que los reintegran e incluyen a la vida de nuestra sociedad  a través del valor supremo que instaló el capitalismo en nuestra cultura, el “consumismo”. Ese mismo consumismo utilitarista que denigra al ser humano al lugar de medio y no de fin es el que no reconoce como trabajo el cuidado de los hijos, el arte, el deporte,  la relación vecinal  que en si misma posee funciones educativas, de cuidado mutuo, de seguridad ciudadana.

Es también esta una oportunidad para reflexionar respecto a la  necesidad de avanzar a fin de recuperar el rol de “conyugalidad” que define a la construcción de la pareja en el reconocimiento de derechos de la mujer en todos los niveles, por eso elevar a la calidad de trabajadores y no de esclavos al empleo domestico y domiciliario es un paso gigantesco en ese sentido. Sin embargo es indispensable incluir en la agenda de derechos los propios de la paternidad, ya que la participación del varón en el cuidado de sus hijos y del binomio Madre-hijo en el primer momento del periparto, constituye un momento fundacional del rol del paternaje que es indispensable si queremos avanzar en la conyugalidad.

Por otro lado la baja accesibilidad de la mujer a cierto tipo de empleo se debe al mayor costo laboral que significan las licencias por maternidad, con lo cual avanzar con las licencias por “paternidad” llevará a mayor igualdad en materia económica, matriz de por si educativa.

Existen nichos del machismo aún no visibilizados por la sociedad, pero como ejemplo las Residentes mujeres de las carreras medicas, son las que menos pueden ejercer su derecho a la maternidad por la crueldad de las normas de los “becarios”. En ese sentido el término “beca” se constituyó en un eufemismo del “Trabajo Precarizado” por lo que sería necesario que a la normativa de  todo tipo de beca laboral o de estudio se les exija como mínimo el sistema vigente de licencias y permisos por maternidad, paternidad, enfermedad y duelo a fin de humanizar nuestras relaciones.

En la argentina se desataron nuevos problemas, la inflación, la puja por la redistribución, la elección del modelo productivo (soja si, soja no) pero es necesario diferenciar estos problemas propios del crecimiento económico,  de aquellos que nos abrumaban hace unos años y que tiene por responsables directos a las oligarquías nacionales creadas durante la ultima dictadura, a la vieja oligarquía ganadera terrateniente y a sectores políticos del Peronismo y el Radicalismo de los años del desguace.

Como partido socialcristiano no nos conformamos con el crecimiento económico, pero consideramos la base necesaria para poder discutir el modelo de sociedad que queremos. Recuperar la soberanía sobre nuestros recursos naturales, empoderar a los sectores mas postergados para superar el clientelismo, luchar contra el narcotráfico y la corrupción son tópicos que necesitamos profundizar, pero no estamos en condiciones de dejar que el árbol nos tape el bosque.

Ni un paso atrás en la recuperación de la soberanía económica de nuestro país.

 

 

Juan Fernando Marcópulos

DNI 21683442

Vicepresidente de la Junta provincial

Partido Demócrata Cristiano

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